..¿Qué sabe la muerte de tus ojos?:
Nada. Ellos ignoran la precaria
Cueva en la que oculta los despojos
De su inevitable don de paria.
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Son pájaros irreales. En su brillo
Se cobija el duende y la hechicera.
Apolo. Ares. Las patas de un grillo
Que anuncia su nostalgia carnicera.
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La parca disfruta con este poema:
Advierte cierta complicidad
Cierta obertura de anatema.
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Sabe de mí. Intuye la verdad
Los músculos de cada fonema
En los que reconoce su maldad.
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Una palabra. Solo una palabra
Y dejaré libre a los animales
Que tiemblan con el abracadabra
De la noche y sus efímeros rituales.
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Yo elegí conmovido la tiniebla
Jamás he sido devoto de la luz
Siempre viví al filo de la niebla
Elegí su frío Su oquedad Su cruz.
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Las bestias de mis ojos aparecen
Con el horror insano del suicida
Por eso fauno y ninfas enloquecen.
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Una palabra: solo una que decida
Por los fantasmas que desaparecen
Cuando levanto el índice deicida.