.
La primera vez que se enamoró tenía diecisiete años. Zeta era un año menor que él. El lunar al costado de su ceja le dio asco. Zeta se lo dijo cuarenta años después. El individuo se enamoró con la intensidad de un desquiciado, no le importó que Zeta haya tenido sexo con todo el vecindario. “Ser joven es difícil”, justificaba. Cuarenta años después allí estaban en esa pollería del centro. Zeta con tres divorcios y el individuo feliz porque pensó que al fin había llegado su turno. Se creía Florentino Ariza.
La primera vez que se enamoró tenía diecisiete años. Zeta era un año menor que él. El lunar al costado de su ceja le dio asco. Zeta se lo dijo cuarenta años después. El individuo se enamoró con la intensidad de un desquiciado, no le importó que Zeta haya tenido sexo con todo el vecindario. “Ser joven es difícil”, justificaba. Cuarenta años después allí estaban en esa pollería del centro. Zeta con tres divorcios y el individuo feliz porque pensó que al fin había llegado su turno. Se creía Florentino Ariza.
.
Sentí lástima cuando me contó su historia. Fue ese desprecio a su soledad lo que hizo que acepte el trabajo como representante de su empresa. El individuo acababa de salir de prisión. Lo acusaron de ser mando de un grupo terrorista. Sospecharon de él porque a diario se reunía con los ambulantes del Parque Universitario. La policía al ver que un sujeto con pinta de profesor llegaba al Parque, se sentaba en los anfiteatros, esperaba a los cómicos y se iba con ellos discretamente por Azángaro, no dudó en sindicarlo como cabecilla del movimiento de artistas populares, uno de los brazos armados de Sendero. Lo capturaron y lo enviaron a Castro Castro.
.
Sentí lástima cuando me contó su historia. Fue ese desprecio a su soledad lo que hizo que acepte el trabajo como representante de su empresa. El individuo acababa de salir de prisión. Lo acusaron de ser mando de un grupo terrorista. Sospecharon de él porque a diario se reunía con los ambulantes del Parque Universitario. La policía al ver que un sujeto con pinta de profesor llegaba al Parque, se sentaba en los anfiteatros, esperaba a los cómicos y se iba con ellos discretamente por Azángaro, no dudó en sindicarlo como cabecilla del movimiento de artistas populares, uno de los brazos armados de Sendero. Lo capturaron y lo enviaron a Castro Castro.
.
Cuando el individuo me confesó que él solo era el libretista de los cómicos y que sus reuniones no eran públicas porque si alguien lo veía corría el riesgo de ser despedido de la revista en la que trabajaba como corrector de pruebas, no pude evitar la risa. No lo imaginaba como autor de aquellos chistes obscenos.
.
La confusión le costó dos años de cárcel.
La confusión le costó dos años de cárcel.
.
Se vestía como cantante de la nueva ola. Los ternos azules y las camisas color pastel eran su máxima riqueza.
Se vestía como cantante de la nueva ola. Los ternos azules y las camisas color pastel eran su máxima riqueza.
.
Llegué a su oficina media hora antes de la cita. El individuo me habló de un proyecto que copió de una iniciativa en Machala: Ecuador Lee. “Vas a ganar ciento cincuenta mil soles en medio año” me dijo. Yo, confiado en la seguridad de sus palabras, no lo pensé mucho.
Llegué a su oficina media hora antes de la cita. El individuo me habló de un proyecto que copió de una iniciativa en Machala: Ecuador Lee. “Vas a ganar ciento cincuenta mil soles en medio año” me dijo. Yo, confiado en la seguridad de sus palabras, no lo pensé mucho.
.
La miseria de su oficina fue deprimente. Cómo un sujeto así iba a lograr que gane ciento cincuenta mil soles. El individuo estaba sentado sobre un banco de madera, jugaba con su celular, le daba vueltas y se concentraba en ese movimiento. Solo estaba el banco y la mesa que fungía de escritorio. Afuera había un patio vacío con largas estructuras donde seguro soñaba tener a su personal operando a tiempo completo.
La miseria de su oficina fue deprimente. Cómo un sujeto así iba a lograr que gane ciento cincuenta mil soles. El individuo estaba sentado sobre un banco de madera, jugaba con su celular, le daba vueltas y se concentraba en ese movimiento. Solo estaba el banco y la mesa que fungía de escritorio. Afuera había un patio vacío con largas estructuras donde seguro soñaba tener a su personal operando a tiempo completo.
.
¿Estás seguro que tienes dinero para el proyecto? Le pregunté confundido. “Claro que sí”. Respondió. “Tengo algunos requerimientos”. “Hazlos”. Le pedí un escritorio y una máquina.
¿Estás seguro que tienes dinero para el proyecto? Le pregunté confundido. “Claro que sí”. Respondió. “Tengo algunos requerimientos”. “Hazlos”. Le pedí un escritorio y una máquina.
.
“Esto es una estafa” le dijo a Zeta. “Esto es una estafa, esto es una estafa”, repetía. Zeta lloraba. “Yo me enamoré de un ángel, tú eres una abuela”. Zeta lloraba desconsoladamente- “La vida me ha hecho trampa”, seguía. “basta por favor, basta” suplicó la anciana. El individuo se levantó, arrojó dos billetes sobre la mesa y se fue. Zeta no podía detener el llanto. Afuera el individuo tampoco pudo evitar las lágrimas y prefirió visitar un burdel, antes de retornar a casa.
“Esto es una estafa” le dijo a Zeta. “Esto es una estafa, esto es una estafa”, repetía. Zeta lloraba. “Yo me enamoré de un ángel, tú eres una abuela”. Zeta lloraba desconsoladamente- “La vida me ha hecho trampa”, seguía. “basta por favor, basta” suplicó la anciana. El individuo se levantó, arrojó dos billetes sobre la mesa y se fue. Zeta no podía detener el llanto. Afuera el individuo tampoco pudo evitar las lágrimas y prefirió visitar un burdel, antes de retornar a casa.
.
El individuo tiene un hijo en la cárcel. Joven aún, cierta noche se acostó con la hermana de uno de sus amigos. La embarazó. Obsesionado con Zeta, se desentendió de la criatura. El niño creció solo. Desamparado por el padre y con un entorno violento, no esperó la madurez para formar parte de una banda de delincuentes. A los diecinueve años ingresó al penal de Lurigancho. El individuo jamás hizo algo por sacarlo. Cuando el muchacho lo llamaba por teléfono, el individuo le decía que él no era su padre y colgaba. “Es tu hijo” le dije alguna vez. “Yo no puedo ser padre de ese miserable” respondió. “Ese miserable creció solo”, le increpé. El individuo levantó las manos, hizo un gesto de fastidio y se encerró en la oficina.
El individuo tiene un hijo en la cárcel. Joven aún, cierta noche se acostó con la hermana de uno de sus amigos. La embarazó. Obsesionado con Zeta, se desentendió de la criatura. El niño creció solo. Desamparado por el padre y con un entorno violento, no esperó la madurez para formar parte de una banda de delincuentes. A los diecinueve años ingresó al penal de Lurigancho. El individuo jamás hizo algo por sacarlo. Cuando el muchacho lo llamaba por teléfono, el individuo le decía que él no era su padre y colgaba. “Es tu hijo” le dije alguna vez. “Yo no puedo ser padre de ese miserable” respondió. “Ese miserable creció solo”, le increpé. El individuo levantó las manos, hizo un gesto de fastidio y se encerró en la oficina.
.
Sus hermanos lo detestan. El individuo desprecia a sus hermanos.
Sus hermanos lo detestan. El individuo desprecia a sus hermanos.
.
El famoso proyecto que me haría ganar ciento cincuenta mil soles era una colección de cuarenta títulos de literatura peruana que editaríamos y venderíamos a través de ferias en las plazas, el precio de cada libro sería Un Nuevo Sol. Mi trabajo consistiría en conseguir a los autores, adquirir sus derechos sin tener que cancelarles en efectivo sino con el trueque de cien libros, venderlos como una cruzada cultural y capturar la atención de la prensa. Sin prensa estábamos jodidos.
El famoso proyecto que me haría ganar ciento cincuenta mil soles era una colección de cuarenta títulos de literatura peruana que editaríamos y venderíamos a través de ferias en las plazas, el precio de cada libro sería Un Nuevo Sol. Mi trabajo consistiría en conseguir a los autores, adquirir sus derechos sin tener que cancelarles en efectivo sino con el trueque de cien libros, venderlos como una cruzada cultural y capturar la atención de la prensa. Sin prensa estábamos jodidos.
.
El individuo era un editor chicha. La poca fortuna que hizo al salir de la prisión fue publicando obras cuyos derechos pertenecían al dominio público. Sus publicaciones eran artesanales. Antes había sido vendedor de cosméticos, negocio que aprendió gracias a uno de sus hermanos.
El individuo era un editor chicha. La poca fortuna que hizo al salir de la prisión fue publicando obras cuyos derechos pertenecían al dominio público. Sus publicaciones eran artesanales. Antes había sido vendedor de cosméticos, negocio que aprendió gracias a uno de sus hermanos.
.
Yo le tenía lástima. Todo el tiempo se la pasaba hablándome de Zeta. Decía que era el amor de su vida. Me contaba las aventuras que vivieron, me habló de cuando ella se casó y a los dos meses le sacó la vuelta al esposo y, ambos, le inventaron un viaje y lo enviaron a Italia.
Yo le tenía lástima. Todo el tiempo se la pasaba hablándome de Zeta. Decía que era el amor de su vida. Me contaba las aventuras que vivieron, me habló de cuando ella se casó y a los dos meses le sacó la vuelta al esposo y, ambos, le inventaron un viaje y lo enviaron a Italia.
.
A veces visitábamos burdeles. El individuo tenía una fijación por las mujeres extrañas. Mientras yo escogía a la puta más hermosa, el individuo se iba con la más fea. Alguna vez me confesó que se alucinaba el doctor Frankestein, no le entendí hasta que me contó su historia con Bibiana, un travesti que conoció en la Plaza Francia con quien se obsesionó al punto de convertirlo en el maricón más voluptuoso de la ciudad. Le pagó veinte operaciones. Vivieron juntos cuatro años. El individuo sentía que su destino era el de los poetas malditos, él se sentía un poeta maldito. Se autoproclamaba padre de la poesía erótica.
A veces visitábamos burdeles. El individuo tenía una fijación por las mujeres extrañas. Mientras yo escogía a la puta más hermosa, el individuo se iba con la más fea. Alguna vez me confesó que se alucinaba el doctor Frankestein, no le entendí hasta que me contó su historia con Bibiana, un travesti que conoció en la Plaza Francia con quien se obsesionó al punto de convertirlo en el maricón más voluptuoso de la ciudad. Le pagó veinte operaciones. Vivieron juntos cuatro años. El individuo sentía que su destino era el de los poetas malditos, él se sentía un poeta maldito. Se autoproclamaba padre de la poesía erótica.
.
El individuo se considera un poeta, sin embargo desprecia a los poetas. Jamás fue un escritor importante. Nadie lo toma en cuenta al momento de las antologías. Apareció en una, y esa inclusión la consigna en todas las solapas de los libros que ahora él mismo se publica. “Los escritores ofrecen el trasero por una página”, me decía cada vez que leía las reseñas en los periódicos.
El individuo se considera un poeta, sin embargo desprecia a los poetas. Jamás fue un escritor importante. Nadie lo toma en cuenta al momento de las antologías. Apareció en una, y esa inclusión la consigna en todas las solapas de los libros que ahora él mismo se publica. “Los escritores ofrecen el trasero por una página”, me decía cada vez que leía las reseñas en los periódicos.
.
La colección de libros tuvo éxito. De la noche a la mañana el individuo compró máquinas, una cortadora, mis ventas eran de cinco mil soles promedio por día, algunas veces hacíamos picos de siete mil. Yo me dediqué a manejar las ferias y a preocuparme por la prensa, el individuo tenía que sostener la producción con lo que le llevaba a diario. Los escritores que nunca lo tuvieron en cuenta fueron apareciendo poco a poco, de repente siempre estaban en la oficina, llegaban con sus libros para que el individuo se los publique, lo adulaban, le preguntaban con cinismo sobre cómo era posible que la crítica no haya reparado en su obra, lo llamaban por teléfono, cuando se retiraban el individuo se burlaba de ellos, “son peor que putas” afirmaba, pero igual les empezó a publicar los libros que le llevaban, “con ellos me blindo”. Yo jamás entendí por qué utilizaba la palabra “blindo”. No me importaba.
La colección de libros tuvo éxito. De la noche a la mañana el individuo compró máquinas, una cortadora, mis ventas eran de cinco mil soles promedio por día, algunas veces hacíamos picos de siete mil. Yo me dediqué a manejar las ferias y a preocuparme por la prensa, el individuo tenía que sostener la producción con lo que le llevaba a diario. Los escritores que nunca lo tuvieron en cuenta fueron apareciendo poco a poco, de repente siempre estaban en la oficina, llegaban con sus libros para que el individuo se los publique, lo adulaban, le preguntaban con cinismo sobre cómo era posible que la crítica no haya reparado en su obra, lo llamaban por teléfono, cuando se retiraban el individuo se burlaba de ellos, “son peor que putas” afirmaba, pero igual les empezó a publicar los libros que le llevaban, “con ellos me blindo”. Yo jamás entendí por qué utilizaba la palabra “blindo”. No me importaba.
..
Cuando sentí que se estaba desnaturalizando el proyecto, se suponía que en las ferias solo deberían venderse los libros de Un Nuevo Sol, y el individuo empezó a enviarme otros títulos, literatura clásica, libros a los que les agregaba páginas con su foto y sus poemas, pensé en la retirada. Yo no podía prestarme a eso. Qué hacía la obra de Wilde o de Balzac con esos textos que no calificaban ni en las antologías nacionales. Un mes y medio después de poner a caminar el proyecto, me retiré. Me fui asqueado con la forma cómo el individuo trataba a los escritores. “Tú solo eres un negro de mierda” le dijo a un poeta que se le acercó a felicitarlo por la iniciativa. “Si ni Martín Adán vende ¿cómo vas a vender tú?” le increpó a otro.
Cuando sentí que se estaba desnaturalizando el proyecto, se suponía que en las ferias solo deberían venderse los libros de Un Nuevo Sol, y el individuo empezó a enviarme otros títulos, literatura clásica, libros a los que les agregaba páginas con su foto y sus poemas, pensé en la retirada. Yo no podía prestarme a eso. Qué hacía la obra de Wilde o de Balzac con esos textos que no calificaban ni en las antologías nacionales. Un mes y medio después de poner a caminar el proyecto, me retiré. Me fui asqueado con la forma cómo el individuo trataba a los escritores. “Tú solo eres un negro de mierda” le dijo a un poeta que se le acercó a felicitarlo por la iniciativa. “Si ni Martín Adán vende ¿cómo vas a vender tú?” le increpó a otro.
.
Los títulos empezaron a imprimirse con demasiadas erratas y cuando se sintió una celebridad empezó a publicarse en todos los formatos.
Los títulos empezaron a imprimirse con demasiadas erratas y cuando se sintió una celebridad empezó a publicarse en todos los formatos.
.
Yo acepté ser el representante de una empresa no el agente literario de un tipo sin obra. Yo lo limpié de su condición de editor chicha, le di clase a su sello e hice del proyecto la maquinaria que le dio la posibilidad de comprar todo lo que tiene.
Yo acepté ser el representante de una empresa no el agente literario de un tipo sin obra. Yo lo limpié de su condición de editor chicha, le di clase a su sello e hice del proyecto la maquinaria que le dio la posibilidad de comprar todo lo que tiene.
.
El individuo intentó continuar solo. No pudo. Agregó diez títulos más a la colección, acudió a los municipios para que le den permiso para instalar ferias, nadie le dio permiso. El individuo no es un hombre con capacidad de gestión, se aburre demasiado rápido, cree que todo puede comprarse con dinero. Inventó una historia. Acudió a la prensa y denunció a los grandes sellos como culpables del fracaso de su proyecto, dijo que atentaron contra su empresa, que le enviaron matones, que lo amenazaban por teléfono, afirmó haber vendido un millón de ejemplares cuando solo se vendieron doscientos mil durante el mes y medio que duramos en las calles.
El individuo intentó continuar solo. No pudo. Agregó diez títulos más a la colección, acudió a los municipios para que le den permiso para instalar ferias, nadie le dio permiso. El individuo no es un hombre con capacidad de gestión, se aburre demasiado rápido, cree que todo puede comprarse con dinero. Inventó una historia. Acudió a la prensa y denunció a los grandes sellos como culpables del fracaso de su proyecto, dijo que atentaron contra su empresa, que le enviaron matones, que lo amenazaban por teléfono, afirmó haber vendido un millón de ejemplares cuando solo se vendieron doscientos mil durante el mes y medio que duramos en las calles.
.
Nunca nos amenazó nadie.
Nunca nos amenazó nadie.
.
No lo volví a ver hasta el sepelio de su madre. “No estoy triste por su muerte, estoy triste por su vida” repetía. “No estoy triste por su muerte, estoy triste por su vida”. Le tenía lástima. En el fondo me conmovía lo miserable de su vida. Cuando le comenté que me había separado de mi mujer al individuo le brillaron los ojos, sentí que le regresó la vida. Entonces entendí que las bestias todavía se emocionan, pero el individuo es un cadáver, un tipo sin sensibilidad. Todo lo que hace es para alimentar su ego, para responderse que en efecto los escritores son aquellas putas a las que él puede manipular cómo se le antoje. Nunca ha podido retener emocionalmente a una mujer. Para el individuo una mujer es sinónimo de precio. Cree que puede aplicarles el adjetivo con el que califica a los poetas: está enfermo. Sé que la última lo abandonó.
No lo volví a ver hasta el sepelio de su madre. “No estoy triste por su muerte, estoy triste por su vida” repetía. “No estoy triste por su muerte, estoy triste por su vida”. Le tenía lástima. En el fondo me conmovía lo miserable de su vida. Cuando le comenté que me había separado de mi mujer al individuo le brillaron los ojos, sentí que le regresó la vida. Entonces entendí que las bestias todavía se emocionan, pero el individuo es un cadáver, un tipo sin sensibilidad. Todo lo que hace es para alimentar su ego, para responderse que en efecto los escritores son aquellas putas a las que él puede manipular cómo se le antoje. Nunca ha podido retener emocionalmente a una mujer. Para el individuo una mujer es sinónimo de precio. Cree que puede aplicarles el adjetivo con el que califica a los poetas: está enfermo. Sé que la última lo abandonó.
.
El individuo ha muerto hace mucho tiempo.
El individuo ha muerto hace mucho tiempo.
.
El individuo debería pensar en su hijo preso: pedirle perdón; buscarlo y decirle que aún puede recuperarlo. Pero el individuo está demasiado ebrio con el aplauso de sus máquinas y continúa allí: sentado frente a su escritorio dándole vueltas a su celular, lo mira atento cuando gira. Observa las fotos de los escritores, se alucina ellos. Se pone de pie, clava los ojos en la imagen del cristo de las caídas. Se mira en el espejo. Lo asusta la soledad. Abre uno de los cajones, saca una colonia, aprieta el spray, apunta hacia su cuerpo. Sabe que apesta. Cierra la puerta y se queda adentro.
El individuo debería pensar en su hijo preso: pedirle perdón; buscarlo y decirle que aún puede recuperarlo. Pero el individuo está demasiado ebrio con el aplauso de sus máquinas y continúa allí: sentado frente a su escritorio dándole vueltas a su celular, lo mira atento cuando gira. Observa las fotos de los escritores, se alucina ellos. Se pone de pie, clava los ojos en la imagen del cristo de las caídas. Se mira en el espejo. Lo asusta la soledad. Abre uno de los cajones, saca una colonia, aprieta el spray, apunta hacia su cuerpo. Sabe que apesta. Cierra la puerta y se queda adentro.
.
Está muerto. La oficina es su sarcófago. El individuo está solo.
Está muerto. La oficina es su sarcófago. El individuo está solo.
.
Solo los muertos están solos.
Solo los muertos están solos.
