domingo, 30 de noviembre de 2008

lunes, 24 de noviembre de 2008

un trazo para Don Antonio


Don Antonio


Los internos

.
.
Las luces rompen el cristal
Con la velocidad del filo de una cuchilla
Esa lengua de ácido que lame los huesos
Que salpica su saliva como perdigones que retornan a los ojos
Para destrozar la imagen repetida en esta sala
En este piso de enfermos donde los médicos levitan
Al acecho de calaveras y medicamentos
Nadie conoce el drama de estos hombres
Nadie la sangre
Que circula por las llaves que ingresan a sus cuerpos
Nadie la voz escrita de mi padre
Que toda la noche ha custodiado como hace años
El sueño de los internos

Lo observo: escupe
Las hélices se mueven como pájaros detenidos en el techo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Mi Padre, un héroe

Cuando era niño solía observar el perfil de mi padre, cada vez que cerraba los ojos para interpretar alguna ranchera. Él sobre el mueble grande de la sala, con su pierna cruzada, entonando melodioso los falsetes, fue con ese gesto que se convirtió en el héroe que jamás llegaré a ser. Mi madre lo escuchaba de pie en el umbral de la puerta, lo imaginaba frente a un coliseo cantándole a miles de fanáticos que agitaban carteles con su nombre. Cuando terminaba la canción, mi padre abría los ojos y me observaba colocando su mano sobre mi cabeza, despeinándome, como quien intenta adivinar qué sería de su hijo cuando crezca. Yo lo miraba y quería tener sus ojos, me alucinaba con sus bigotes y su uniforme ordenando el izamiento de la bandera en algún destacamento. Ahora tengo treinta años, mi padre sigue siendo el héroe que intentaba imitar cuando era chico, este mes cumplirá 71. Su voz se ha apagado completamente y en sus ojos cada noche me reencuentro con el vigor de un hombre que no sucumbe frente al cáncer que lo ataca, en su frente los surcos cruzan como latigazos sin nombre, su pelo blanco me recuerda a los profetas. Se sienta sobre el mueble de la sala y yo observo como hace años su perfil, su boca ahora está cerrada pero yo escucho que interpreta con el mismo vigor de hace veinte años sus canciones y, en la casa, las paredes son ese coliseo que cobija a los fanáticos que agitan carteles con su nombre. Mi madre se acerca, le acaricia el pelo y mi padre me mira mientras posa su mano sobre mi cabeza y yo siento que vuelvo a tener diez años y sé que jamás seré un héroe, no por la ausencia de los hijos sino porque con él mueren mis héroes. Con él se van todos mis héroes.

martes, 21 de octubre de 2008

domingo, 19 de octubre de 2008

CARLOS ORELLANA: PREMIO JOSÉ WATANABE & AMADO MUÑOZ: ESPEJO DE PAPEL

Carlos Orellana, Amado Muñoz, Harold Alva
.
.
Definitivamente soy un tipo con mucha suerte: me jacto de tener amigos leales. Pocos, sí, pero los indicados. Ayer sábado, Amado Muñoz, poeta, sub director del colegio Santa María de Nazareth, convocó a una reunión para darle energías a mi padre. Con Amado este año convocamos el tercer concurso de poesía escolar ESPEJO DE PAPEL, el plazo ya está cerrado, los resultados serán publicados a fines de este mes y la presentación del libro la tenemos programada para la quincena de noviembre. Hace cuatro años cuando iniciamos esta aventura, no imaginé que llegaríamos a esta tercera convocatoria, gracias a la fe de Amado en sus alumnos, es que ahora podemos decir con orgullo que se trata del único concurso metropolitano sostenido por su dedicación a la poesía. Fue un sábado de fuerza al que asitió Carlos Orellana Quintanilla y su familia. Por Carlos conocí a su hijo Gonzalo y a Fernando, su sobrino, médico, responsable de una dirección regional de salud en el Cuzco. Gonzalo es un joven empresario con quien para escaparnos de la rutina fabulamos, vía MSN, con historias gansteriles, imaginamos algunas muertes o decidimos de pronto arrancarle los dientes a los rottweiler (hay que evitar alguno que otro accidente). Por supuesto no podía faltar Miguel Ruiz Effio, el suicida de la habitación, flamante finalista, hace tres años, del concurso de cuentos organizado por la Asociación Peruano Japonesa. Carlos Orellana es el último ganador en poesía del premio convocado por esta institución. El jueves 16, asistí a la presentación de su poemario SOÑAR DE CIEGOS (ganador del José Watanabe). Tuve el honor de leer el libro un año y medio antes que lo presente al concurso. Carlos es un poeta a quien le guardo mucho respeto, puedo calificarlo como un autor de culto, ha escrito dos poemarios contundentes: LA CIUDAD VA A ESTALLAR y LOS SIMULACROS DE VENUS, es además un fino narrador, CANCIÓN DEL MAL AMADO es una novela notable y NO TODOS LOS DÍAS SE CAZAN ELEFANTES un libro de cuentos en los que el escritor se desplaza con seguridad sobre la página para entregarnos un conjunto de historias memorables. Después de desempeñarse como secretario de prensa de Palacio de Gobierno, durante diez años, con el ahora reo Alberto Fujimori, Carlos Orellana vuelve al ruedo limpio y con su mejor arma: la palabra. Fue un jueves emotivo, un jueves en los que Cronwell Jara Jiménez, Raúl Vargas, Paco Tumi, Juan Carlos Torrico, Mito Tumi y Jorge Kishimoto, entre otros, se hicieron presentes para ser cómplices del retorno victorioso del amigo.
.
Carlos Orellana y Harold Alva (en mi mano: BAGUAL, la novela de Felipe Becerra)