jueves 11 de agosto de 2011

GABRIEL RUIZ-ORTEGA: Radiografía de un bufón

No soy un hombre rencoroso; por eso mi vida ha girado ajena al ruido de la calle. Nunca me ha interesado estar pendiente de lo que hacen aquellos que me otorgan su tiempo, no los conozco, no sé a qué se dedican, dicen que escriben, lo que he leído de ellos no ha sido relevante, con mayor razón, los dejo allí, al otro lado de mis estantes. Pero ellos continúan con sus vanos intentos de agresión, me otorgan calificativos nada decorosos, no los culpo, las noticias son sensacionalistas y nuestros jóvenes viven del corto plazo, son inmediatistas, ya madurarán, ya tendrán tiempo para reconocer a los trepones. Su juventud los exime de mis réplicas, leo lo que escriben y sonrío, a veces redactan textos conmovedores, pero no creo que mi vida sea tan importante, yo les recomiendo que busquen otras historias.

Pero también están los otros, los que hace rato pasaron la década de los treinta y persisten en el vano oficio de la agresión, aquellos que nacieron a la literatura con declaraciones fetiches, los que organizaron inenarrables peleas vía web, de blog a blog o a través de las famosas cartas de las listas, los sin historia, los emergentes de la literatura, los que tuvieron que inventarse un pasado o construirse una identidad a la que se aferraron como novias. Los bufoncillos de ventana, los palomillas del monitor, los achoraditos virtuales, los Ruiz Ortega.

La primera vez que tuve noticias sobre Gabriel Ruiz Ortega (te ganaste un post, “Gaby”) fue gracias al poeta Miguel Ildefonso, corría el año 2004 y con mis amigos de La Caja Nocturna de Zaragoza (estudié derecho con Diego Palmath en Trujillo) decidimos lanzar la publicación peruana, entonces Miguel me envió dos textos de GRO, estaban en algo, yo ya había cerrado la edición, pero uno de los artículos estaba dedicado a Montero Glez, un novelista español que me interesaba para no desentonar con el espíritu de los cuatro de Zaragoza. Y salió, luego tengo un vago recuerdo, creo que lo vi en el Yacana, después nunca más, hasta que apareció el blog del bipolar y nefasto Víctor Coral cuya primera entrevista estaba dedicada a un tal Ruiz Ortega, desconocido por completo por todos quienes ya hacíamos literatura desde los noventa, en realidad esa entrevista debió servirnos como diagnóstico de la conducta de Coral y sobre el achoramiento virtual de “Gaby”. Fue un correo de una tal Gaby quien publicitó el blog del sin vida personaje. Yo aún no sabía cuán real era el modo de actuar de Vitocho y a pesar de las advertencias le publiqué la reedición de su primer poemario, le edité la revista de libros, en la que también escribía GRO y le perdoné que haya firmado a mis espaldas un contrato de edición con el poeta Salomón Valderrama, y comenzamos a frecuentar con GRO. Pienso que fue una reacción natural, era “amigo” de mis amigos. Me invitó a la presentación de La Cacería, su primera y única novelita, debo decir que fue durante esa noche cuando descubrí en él ese bichito por la película, por irrogarse méritos que debemos dejárselo a los otros, sus primeras palabras las recuerdo claramente: “Me está presentando el mejor poeta del noventa, tengo a mi costado al crítico literario de la revista más leída del Perú, me está presentando Alonso Cueto” o sea, el patita se sentía en el cielo, pero lo tomé como una reacción de juventud y nos seguimos frecuentando.

Yo era el director de Editorial Zignos, al mes presentaba dos o tres libros, GRO lo sabía, allí empezaron sus “yo lo presento”, le encantaba estar sentadito, casi impecable, al frente y como no es un mal lector, acepté en varias ocasiones que sea él el responsable no solo de las presentaciones sino de escribir las contratapas de algunos de los libros, se volvió el caserito de la editorial. Toda corte necesita de un bufón.

Pero a qué viene todo esto, decía que no soy un hombre rencoroso y leo con ternura ciertos documentos de escribas que supongo esperan les responda, pero no, los jóvenes tienen derecho a equivocarse, ya habrá tiempo para ellos, sin embargo están los treintones, los que empezaron con estas misivas hace algunos años y yo jamás les dije nada, no me gusta distraer mi tiempo, yo no soy un santo, tampoco soy un robot, y claro que he cometido errores, pero los he cometido haciendo las cosas, no masturbándome, detesto a quienes se pasan la vida padeciendo de proyectitis, no, yo las cosas las hago, y cuando me equivoco, fallo en acción, en la cancha, jamás corriendo con el silbato, Gabriel Ruiz Ortega es uno de estos bufones que ya pasó la edad para andar perdonándolo y como nunca le he contestado insiste en asestar su pus seguro porque no le voy a responder. Pero no, Gabriel, ya es hora de que tú asumas tus pasivos.

Me acusas de inmoral de nuevo y aplaudes el tenor de una de las últimas misivas, tú sabrás sobre el “vigor testicular” de quien la suscribe, por mi parte estoy con la consciencia limpia, jamás he sido inconsecuente respecto a las personas que he frecuentado a lo largo de mis 33 años. Yo, a diferencia tuya, no fue quien se portó mal. No fui yo quien tiró la primera piedra contra Vitocho, tú sí cuando lo acusaste de administrar un blog basura que sospecho, ahora estoy casi seguro de ello, ambos lo administraron siempre, me resulta muy sospechoso que hayas sido precisamente tú quien me llamara una noche antes de que publiquen ese post sobre el superba, me diste nombres, qué casualidad, según tú los administradores eran quienes bautizaste como los Noles de la literatura peruana, recuerdo también aquella noche en san Borja en el cumpleaños de Willy del Pozo, el 2010, cuando llegó Coral y tú me pediste que los amiste, después de todo el barro que le tiraste me pediste que los amiste, y yo los amisté, ahora creo que ambos armaron ese circo y que siempre actuaron en pareja; no fui yo quien tiró la primera piedra contra Héctor Ñaupari, sobre quien escribiste pestes, no me sorprende que ahora ambos hasta podrían llegar a ser amigos, son de la misma calaña, por cierto tengo el artículo que no publicaste contra Héctor y yo respecto al mea culpa sobre el libelo de los noventa; no fui yo quien tiró la primera piedra contra Gabriel Rimachi Sialer (tú sacaste a Max Palacios) a quien no pusiste en DISIDENTES porque yo te lo pedí, a quien acusabas de alcohólico y ahora veo que hasta se tratan de tocayos; tú eres el pobre diablo, el inmoral, el cobarde, recuerdo cuando despotricaste contra Andrea Cabel en la presentación del primer poemario de Vanessa Martínez, a quien llamaste la poeta X durante toda tu participación, “la poeta X se presenta a un concurso en el centro cultural X, conoce al jurado, gana el certamen, la poeta X pide a todos los blogger y reseñistas que hablen de su libro, la poeta X se vincula con poetas que le sirven para eso”, cobarde, las cosas se dicen de frente. ¿Y me acusas de inmoral? ¿Tú cuya primera aparición pública en la entrevista del bipolar fue respondiendo estupideces contra Oswaldo Reynoso y Rubén Quiroz y después, soy testigo de eso, le has reventado todos los cohetes que no necesita Reynoso?
¿Me acusas de inmoral a mí que te publiqué en La Caja Nocturna, y que después de perdonarte todo lo que dijiste el 2007 y 2008 te di tribuna en Contrapoder y te llevé a Altazor para que te publiquen Disidentes 1? Fui yo quien te sugirió que armes la antología el 2007, y sí, seguro que otro pudo también sugerirte lo mismo, pero no fue otro pues, fui yo. Y recomendé además La Cacería y me pediste incluso que interceda para que en la próxima gira de novelistas latinoamericanos seas tú el elegido ¿Y yo soy el inmoral? ¿Yo soy el inmoral, Gabriel, cuando eres tú quien le hizo una entrevista laudatoria a Luis Hernán Castañeda y por lo bajo te burlabas de él acusándolo de ser el Reimond Manco de la literatura peruana? ¿Yo soy el inmoral, Gabriel, cuando fuiste tú quien se mofó de Giancarlo Stagnaro en la entrevista que te hice para Proyecto Patrimonio y después, como sabías que te sería útil como editor de culturales de El Peruano, te disculpaste? ¿Yo soy el inmoral, Gabriel cuando fuiste tú quien se burló en más de un post de Willy del Pozo y después le pediste perdón cuando te dije que te publicaría en Altazor Disidentes 1 y esa misma noche yo, otra vez, te sugerí que hagas otro Disidentes de narradores jóvenes y uno más con escritores consagrados? ¿Yo soy el inmoral cuando fuiste tú quien molesto porque no le editamos a una narradora que recomendaste en la colección Biblioteca Altazor a Willy a mí nos acusaste de ignorantes y posteriormente en un acto absoluto de torpeza, haciéndote el cojudo pretendiste calmar la discusión alegando que nos respetabas con un argumento irrepetible? Pobre diablo. ¿Yo soy el inmoral cuando eres tú quien no tiene reparos en enviar los correos personales que te envían escritores con quienes a veces discutes y te amistas? Hasta ahora tengo muchos de esos correos, los que te escribió Diego Trelles por ejemplo cuando se negó a participar en Disidentes. Hablabas pestes también contra Carlos Rengifo y cuando te enteraste que Norma le publicó La casa amarilla, me pediste que lo felicitara de tu parte y que lo que dijiste sobre él, que era un escritor para mentes misias y mediocres, fue un exceso de tu parte, así eres pues Gabriel o cuando te referiste a Sócrates Zuzunaga, a quien lo llamaste "un pichiruche" y cuando ganó el Copé Internacional de Novela permaneciste mudo. ¿Te taparon la boca?
¿Yo soy el inmoral Gabriel? ¿Yo que cuando realicé País Imaginario sin que tú seas un poeta, te puse, a petición tuyacomo moderador de algunas fechas y después de haber visto los libros en las mesas, me acusaste de no haberlos editado o de publicar fotocopias y no contento con eso te esmeraste en escribirle a uno por uno acusándome de haberlos sorprendido y escribiste que yo no cumplí con ellos cuando a cada uno le di los ejemplares ofrecidos? Y esa colección la publiqué con mi dinero Gabriel, porque yo todavía creo en la poesía a pesar de todo lo que los pitufos y tú dicen. Allí tengo los correos de los poetas del País Imaginario, pero nunca los utilicé en tu contra porque yo sí soy un hombre, y jamás me he arrastrado ante nadie para hacer las cosas, nunca he tenido necesidad de hacerlo, me basto solo Gabriel. ¿Yo soy el inmoral cuando fuiste tú quien pretendió descontextualizar esos correos para ponerlos y ponerme contra ellos? Miserable. Han pasado cuatro años desde entonces, tú sigues arrastrándote, repitiéndole a todo el mundo tu gran mérito: haber sido elegido por Enrique Vila-Matas para que lo presente. Qué pena por Vila-Matas, no mereció un presentador tan mediocre, un sujetillo que temblaba, no podías ni hablar, estuviste patético. En Guayaquil el poeta Vladimir Herrera me contó que Enrique Vila- Matas, su amigo, quería que lo presente un escritor periférico (eres periférico, Gabriel), entonces Vladimir le recomendó que pruebe con algún blogger, así dieron contigo, o sea no te ufanes tanto ni te burles de Iván Thays que según tú se moría por estar en tu lugar.
Basta de hipocresías, Gabriel Ruiz Ortega ¿De qué puedes acusarme tú? ¿De no devolver cinco libros? ¿Harás como ciertos personajillos una lista para “recordarme mis andadas”? Si yo fuera todo lo que alegas, debería estar preso o por lo menos denunciado, o ningún escritor querría publicar conmigo. Te recomiendo que te asesores porque ahora no voy a soportar ninguna más de tus misivas, la calumnia es un delito, que tengas un blog, según tú,“con envidiable lectoría” no te hace inmune, pobre diablo (y esto va también para el bipolar). Ya el 2008 después de prometerme que la próxima vez que me cruce contigo no sería un sujeto cordial, te disculpé todas las ofensas, tuviste suerte, yo caminaba por la avenida Pardo, y cuando me viste en vez de correr porque estoy seguro que detectaste la cólera en mi rostro, te expusiste, abriste los brazos y cobardemente me dijiste: “Harold, tú sabes que soy impulsivo, perdóname” me diste lástima Gabriel, y te respondí el abrazo, ingenuamente pensé que había recuperado al antiguo bufón, al lectorcito. No, ya veo que te gusta saborear la pus de tu veneno, ahora te aconsejo que no vuelvas a meterte con alguien que sabe demasiado, toma mi advertencia como una generosa ventaja.


Harold Alva .



PD: (te ganaste también una post data) Si respondes ten claro siempre que el blanco soy yo, es decir, como hombre, afila tu puntería contra mí ¿ok? si según tú yo soy el problema, aquí está tu problema.

lunes 1 de agosto de 2011

MI RESPUESTA


Circula en Internet una carta, redactada, estoy seguro por un grupúsculo de escribas resentidos, quienes no encontraron mejor pretexto para enlodarme que los hechos ocurridos con el escritor Eduardo Leyton – Pérez, durante su reciente visita a Lima. La misma que ha sido suscrita por, hasta el momento, cincuenta personas, entre las que leo algunos nombres que me atrevo a pensar han sido sorprendidos por quién sabe qué argumentos.

En el blog de un tal Lima Gris incluso han dejado un comentario en el que hacen una lista de personas a quienes supuestamente “he estafado”. A mi no me gusta este tipo de película, en un primer momento no pensé contestar, pero dadas las dimensiones de la injuria y la difamación hago mi descargo contra ellos.

Mencionan a Aldo Pancorbo quien hace algunos años (2006) fue a buscarme con el escritor César Sánchez Torrealva para que les edite sus novelas, le publiqué su novela a César y no a Pancorbo porque la novela de Pancorbo no reunía la calidad que exigía mi sello y le devolví su dinero, excepto los 300 soles que fue lo que le pagué al diseñador quien no solo maquetó toda “la obra” sino que le diseñó varias portadas.

Mencionan al poeta Miguel Ángel Zapata a quien recientemente le he reeditado su libro LUMBRE DE LA LETRA y con quien no solo me une una fuerte amistad sino el respeto a su obra como crítico literario y como poeta. Ahora mismo estoy realizando un estudio de poesía piurana en la que lo incluyo.

Citan también al poeta Rodolfo Ybarra a quien el año 2007 le ofrecí coeditar su libro, él me canceló la suma de 1,300 soles, pero hechos ajenos a mi voluntad y que ya no viene al caso explicar porque he aprendido que lo familiar nada tiene que ver con lo empresarial, no hicieron posible la publicación, por eso entiendo la reacción que tuvo en su momento y le devolví la suma que él me entregó. Por eso el poeta Ybarra sacó la carta que publicó en su blog. Mi respeto hacia su obra permanece inalterable.

También mencionan a Gabriel Ruiz Ortega, quien también ha publicado algo en su blog, yo hace algunos años le pedí que haga la antología DISIDENTES que fue publicada posteriormente por Revuelta Editores, me acusa de ser un inmoral, yo podría decirle a él que es un malagradecido, fui yo quien lo recomendó con Willy del Pozo, Gerente de Altazor, para que le publique DISIDENTES 1, la antología de narradoras peruanas, que acaba de presentar en la FIL. Soy testigo de cuando le pidió perdón a Willy por haber escrito contra él en el mencionado portal. Fui yo quien lo llevó a Altazor y quien le pidió hacer no solo una antología DISIDENTES, sino tres.

Citan además -el blogger permite irresponsablemente el comentario- a Helmut Jerí Pabón, Omar Salomé, Julia del Prado (a quienes les publiqué en su momento sus libros), a Rafael Inocente (cuya novela se publicará este año con Altazor), a los poetas del Festival País Imaginario (a quienes les entregué los ejemplares ofrecidos –y que ellos me desmientan-) y citan una frase que el poeta Winston Orrillo apresuradamente dijo en un envío, la misma que rectificó cuando le expliqué qué es lo que había sucedido realmente. Esto me contestó el poeta: “Alabo -no puedo dejar de hacerlo- el tono comedido de su respuesta. Encomiable dada su juventud. Además, confieso mi ignorancia por desconocer su sin duda múltiple y zahorí ojo editor. Los autores mencionados por usted son de singular valía. Prometo subsanar esto con la investigación bibliográfica correspondiente. Pido disculpas por lo que pueda haber de hipérbole en mi crítica, pero en el Perú lo normal es que la gente o no hable o hable en voz tan inaudible que no se le oye, lo que es debidamente aprovechado. Y acabo, como todos los de la cofradía, con los palos en las costillas. Saludos cordiales, WOrrillo”

Yo hace años vivo concentrado en mi obra y en mi trabajo, gracias a ello conozco a un sinnúmero de escritores de no pocos países, fue así como conocí a Eduardo Leyton – Pérez a quien le ofrecí editar a un costo que ni siquiera en Perú le habrían ofrecido otras editoriales. Le publiqué su libro, que lo entregué dos días después de lo ofrecido porque él mismo, ya lo dije en carta anterior, me sugirió borrar una palabra para no tener problemas con sus amigos homosexuales, ahora dice que el libro no reúne los índices de calidad que él esperaba y alimenta el circo que muchos de los firmantes han inaugurado.

La edición de un libro, sus índices de calidad dependen de los presupuestos y eso es algo que los editores saben perfectamente. Su libro tiene 128 páginas. A ver que estos “editores independientes” con esa cifra publiquen un libro como, desconozco, esperaba Leyton – Pérez. Los peritos determinarán, me remitiré a ellos, quién tiene la razón.

Lo sorprendente es que Leyton – Pérez recibió los ejemplares y firmó el acta de entrega de los mismos, prometió disculparse si se les entregaba sus libros, promesa que no cumplió sino todo lo contrario, continuó con sus declaraciones contra mi persona. Lo que me permite comprobar que los hechos han sido promovidos por un pequeño sector de la literatura peruana, los resentidos, ninguneados y postergados de siempre, cuya escritura, no les ha permitido trascenderse.

Eduardo Leyton – Pérez sabía quiénes en Lima eran “mis enemigos”, precisamente con ellos durante su estadía estuvo casi a tiempo completo. Lamento su posición frente a mi persona, pero no puedo dejar de defenderme y de tomar las acciones pertinentes para que mi nombre y mi trabajo no se vean manchados por esta camarilla de personajillos que han tenido que juntarse para poder enfrentarme.

Ellos dicen que deslindan todo tipo de relación conmigo. Yo nunca he tenido ningún tipo de relación con ellos, no los necesito, no los he necesitado nunca. No me interesa caminar con el patio trasero de la literatura peruana. Su pelota no ha llegado a mi cancha, sigan jugando solos. No califican como contrincantes.

Harold Alva

miércoles 27 de julio de 2011

Respuesta a Marco Fernández, editor de cultura del Diario La Primera

Lima, 27 de julio de 2011


Sin sorpresa leo esta mañana el diario La Primera en la que Marco Fernández su editor de cultura escribe sobre un hecho con demasiadas imprecisiones. Primero, me sorprende que un periodista solo haya entrevistado a una de las partes. Si alguien acusa a otro lo correcto es tener la versión del acusador y del acusado. Esto no ocurrió la tarde del lunes 25.

Primera imprecisión: Leyton – Pérez afirma que el libro debió estar hace un año y medio y enseña un documento de giro de dinero con fecha 11 de setiembre y otro de octubre que dan un total de 700 dólares (por una coedición), ojo: último envío octubre, pero él dice que el libro debió estar hace año y medio, han pasado 9 meses, afirma además que yo desaparecí, entonces qué sentido tenía que el lunes 25 de julio me haya expuesto al asistir a su presentación.

Segunda imprecisión: yo no ofrecí un viaje a Chile, yo le sugerí que podíamos lanzarlo en Chile porque me habían invitado a un evento en Valdivia, al que por motivos que no vienen al caso y que nada tienen que ver con la edición de su libro, no asistí. Quedamos entonces en lanzarlo en abril, hasta que después coincidimos en que la presentación se realice en la FIL.

Leyton - Pérez afirma que esta no es la primera vez que “hago eso”. Tengo diez años trabajando en el rubro editorial, con más de seiscientos títulos publicados, hice la colección Perú Lee (2003), cuyo precio, un nuevo sol por título, puso en jaque a las transnacionales que vendían sus libros a excesivos precios que convirtieron al libro en un objeto de lujo, coedité la Biblioteca de América, realicé el Festival Internacional de Poesía País Imaginario y participé en el lanzamiento de la I Gira de novelistas latinoamericanos el año 2010, que reunió en Perú, en siete de sus ciudades a siete de los más importantes novelistas menores de cuarenta años, no soy una máquina, y los únicos problemas que he tenido (conozco el caso de editores que han tenido demasiados, a quienes nadie los toca seguro porque se mueven subterráneamente: no representan ningún peligro), han sido por cuestiones técnicas, que se han resuelto.

Y curiosamente, la aliada de aquellos que manejan a su antojo la industria editorial en el Perú, Doris Moromisato, afirmó que antes quedé mal con el poeta chileno Héctor Hernández Montecinos, yo no le he fallado a Héctor Hernández Montecinos a quien le edité dos veces en Perú, fue conmigo con quien publicó por primera vez fuera de su país, el libro Putamadre, y el Segunda Mano que se presentó en el festival País Imaginario.

Respecto a las declaraciones del profesor Lionel Henríquez, es entendible que haya dicho eso si tenía a su costado a un escritor que no tuvo reparos en lanzar toda clase de improperios, yo al profesor Lionel le entregué 15 ejemplares antes de la presentación porque ¿quién le entrega mil libros a su autor en una Feria? A Lionel Henríquez le entregué la totalidad de sus libros después del lamentable incidente propiciado por Leyton -Pérez.

Otra de las tantas imprecisiones es sentenciar de pésima edición a un libro que Leyton – Pérez sabía se trataría no de los que él se llevaría a Chile, sino de pruebas, ya que por culpa de su sugerencia de cambiar una palabra de mi prólogo, lo expliqué ya en anterior carta, se retrasó el libro. Yo no publico libros artesanalmente.

Es lamentable que el editor, me sorprende sí que se trate de un periodista de La Primera, se preste al juego de quién sabe qué oscuros intereses y de un plumazo pretenda borrar el trabajo arduo y responsable de una editorial que no merece este tipo de escándalos, cuya única culpa ha sido hacer lo que los otros sellos no han hecho nunca: apostar por autores no solo de Lima sino del interior del Perú y apostar por la nueva literatura que se está escribiendo en Latinoamérica, que tiene en su catálogo a autores como Sócrates Zuzunaga, Eduardo González Viaña, Enrique Verástegui, José Donayre, Patricia de Souza, Jorge Nájar, Arturo Corcuera, Ricardo González Vigil, Javier Valle Riestra y Miguel Ángel Zapata, entre los peruanos; a Pedro Peña (Uruguay), Juan Ramírez Biedermann (Paraguay), Miguel Antonio Chávez y Augusto Rodríguez (Ecuador), Oliverio Coelho (Argentina), Claudia Apablaza (Chile) y Jorge Enrique Lage (Cuba), entre otros.

El señor Leyton – Pérez tendrá hoy sus libros, su reacción no ha sido la correcta, los días previos al lamentable incidente, estuvo de lo más normal coordinando con quien suscribe la presente, él sabía que si hacíamos el cambio en el prólogo no llegaríamos a la FIL, sino con una cantidad ínfima de ejemplares, porque la totalidad estaría para hoy miércoles. Ha prometido pedir disculpas públicas, las mismas que esperamos para hoy en la tarde, cuando reciba sus libros.

Espero que el editor de cultura de La Primera también tenga la hidalguía de hacerlo a través de una página completa, como la que hoy, sensacionalistamente, le otorgó a Leyton – Pérez.


Harold Alva
DNI: Nº 80654533

lunes 25 de julio de 2011

Sobre un lanzamiento con "ribetes" de escándalo.

Esta tarde Eduardo Leyton – Pérez, poeta de la provincia de Curicó (Santiago de Chile) se atrevió a difamarme, en mi ausencia, en un acto público en el Auditorio de la Feria Internacional del Libro de Lima. Acusó a Ediciones Altazor de haberlo estafado, afirmó que Willy del Pozo, gerente general había huido a España y que yo, representante de la editorial, lo había sorprendido con la publicación de su poemario “Caronte”.

Paso a desmentirlo paso por paso.

Que había hoy el lanzamiento de “Caronte” en la FIL: sí. Y no solo iba a realizarse su presentación sino también la de “De búhos y alondras” del matemático y poeta de Valdivia (Chile), Lionel Henríquez Barrientos. Yo llegué a la FIL con el libro del profesor Lionel y con dos ejemplares de “Caronte”, cuya edición se retrasó por un cambio sugerido por él, expresamente (hay testigos).

Casi a las 2 de la madrugada de hoy, después de visitar Barranco, me dijo que había una palabra en mi prólogo que podía enfrentarlo a algunos amigos homosexuales que tiene, este es el texto: “En él nada tiene que ver el escritor atolondrado por sus demonios internos o la sílaba homosexual que lo coloca en la cresta de la ola para aturdirnos con el poema efectista…” Por eso, durante la mañana, decidí cambiar la palabra “homosexual” y colocar otra, para que no tenga problemas con sus amigos homosexuales. Eso implicaba detener lo que ya estaba listo y retrasar la edición, pensé en los problemas que podría tener Leyton – Pérez y decidí “corregir” eso, pero en el taller me aseguraron que si se hacía el cambio de página los libros estarían para el día miércoles 27 del presente. Decidí hacer el cambio y evitarle problemas a Leyton - Pérez. Pensé en llegar con algunos ejemplares para el lanzamiento y entregarle la totalidad el miércoles. Ingenuamente, pensé que me lo agradecería.

Llegué a la presentación y Leyton – Pérez ya estaba sentado al frente despotricando contra mi persona, afirmó hiperbólicamente que esto no generaría el rompimiento de las relaciones bilaterales ¿?, que su libro debería estar para diciembre y un etc. de acusaciones, por supuesto había convocado premeditadamente para su escándalo, a la prensa.

Yo fui el primer sorprendido:

1. ¿De dónde acá Willy del Pozo ha huido a España? El señor Del Pozo viajó a España de vacaciones, a preparar el lanzamiento de los libros de Altazor en la Feria Internacional del Libro de Fráncfort (Alemania) y a coordinar las presentaciones de las novelas de Carlos Rengifo en Madrid (España) y en París (Francia).

2. Los libros debieron estar para diciembre sí, por eso me comprometí para llevárselos en enero a Valdivia a un encuentro de Poetas al que finalmente no asistí, pero seguimos comunicándonos para resolver el tema del envío, primero pensamos en hacer el lanzamiento en abril, mes de las letras, hasta que finalmente decidimos por la FIL, en julio.

3. Los libros estaban listos para hoy, el error fue mío por pretender “evitarle” problemas con sus amigos homosexuales.

4. Si yo hubiese querido sorprenderlo o “estafarlo” como él aduce, no me habría expuesto a ir a la FIL a la presentación. Fui a lanzar su libro y presentar la antología de Lionel Henríquez. No lo habría llevado conmigo a presentarlo el día viernes en la noche a mi grupo de amigos, destacados políticos e intelectuales, ni me habría atrevido a invitarlo al programa de televisión de otro de mis amigos el día domingo en la mañana y menos lo habría buscado durante la noche para presentarle a mis colegas poetas de Ecuador con quienes fuimos a Barranco y posteriormente a Miraflores a departir amicalmente.

5. El evento no se realizó porque ya Leyton – Pérez había estructurado su escándalo lanzando todo tipo de acusaciones, involucrando a personas que nada tienen que ver con el tema.
La lección que me queda fue que esto sigue siendo una tribu. Fue lamentable el comportamiento acusatorio de algunos escribas testigos del incidente. Fue indignante comprobar la chatura de esos señores quienes estoy seguro nunca pasarán de sus limitadas fronteras y fue pésimo el comportamiento de la responsable del programa cultural quien no tuvo mejor idea que aconsejarle a Leyton – Pérez que me denuncie judicialmente: su conducta fue patética.

Solo espero que el miércoles, cuando le haga entrega de sus libros, Leyton – Pérez cumpla con disculparse públicamente, tal y como lo ha prometido.

Mientras tanto sigo concentrado en los seis lanzamientos que tiene en agenda Altazor.

Nadie tiene derecho de ensuciar el nombre de un sello que ha venido creciendo durante los últimos años, gracias a su visión y su compromiso por democratizar el libro no solo en el Perú sino en América. Por eso esta carta, por eso esta respuesta.

Harold Alva

miércoles 25 de mayo de 2011

Carta de escritores peruanos

CONTRA EL REGRESO DEL FUJIMORISMO
Y A FAVOR DE LA DEMOCRACIA

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Quienes suscribimos esta carta expresamos nuestro enérgico rechazo ante la amenaza que, contra la democracia y la libertad de los peruanos, supone la posible resurrección de la dictadura fujimorista.

El régimen de Alberto Fujimori marcó el periodo más siniestro en la historia de nuestros gobiernos republicanos. Fue una década criminal cuyas funestas consecuencias no debemos olvidar, relativizar ni pasar por alto. En los últimos años, el mayor triunfo de la democracia peruana ha sido el rechazo a esa dictadura, el procesamiento judicial de sus líderes y el castigo legal a los innumerables delitos y crímenes contra la humanidad que cometió. El Perú debe rechazar una vez más la impunidad y reforzar su fe en una democracia con justicia para todos y con posibilidades de progreso dentro de un orden legítimo.

Los escritores que firmamos esta carta venimos de lugares muy distintos del espectro político peruano y tenemos ideas divergentes sobre cómo debería ser el manejo económico y social del Perú. Creemos, sin embargo, en el valor de la libertad, el rechazo a la criminalidad y a la violencia de estado, la defensa del orden legal y el respeto a los derechos humanos. Pensamos que estos son cimientos cruciales para la construcción de una nación justa y solidaria.

El candidato presidencial Ollanta Humala ha jurado públicamente defender esos principios. Creemos que nuestro deber en este momento es escuchar ese juramento y que nuestra obligación inmediatamente posterior será vigilar su cumplimiento. El presente nos ha dejado con esa alternativa que es la vía válida de oposición a la reinstauración de la dictadura.

La democracia es el ejercicio de una negociación: todo gobierno debe escuchar a su sociedad civil. La sociedad civil tiene el deber de guiar a su gobierno, hacer sentir su poder y su mandato y fiscalizar su rectitud. Pero esa negociación sólo es posible cuando el poder lo ocupa un movimiento político. El crimen está fuera de ese espectro: no se negocia con quienes han abandonado la política y han elegido la criminalidad.

Por estas razones, los abajo firmantes llamamos a la sociedad a mantener su poder de representación, rechazando el regreso de la dictadura y solidificando, mediante el voto por Ollanta Humala, con una actitud activa y vigilante, nuestro orden democrático. El nuestro es un llamado esperanzado y optimista a la unidad nacional: este 5 de junio, los peruanos debemos defender, a través de un voto responsable y cívico, nuestra dignidad, nuestra libertad y nuestra democracia.

Atentamente,
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Alfredo Bryce Echenique DNI: 10840740
Abelardo Oquendo Cueto DNI 07774567
Alfredo Pita DNI O6519037
Alejandro Carnero DNI: 06408177
Andrea Cabel García DNI: 41624669
Alexis Iparraguirre DNI: 08157171
Antonio Angulo Daneri DNI 09641914
Alonso Rabí do Carmo DNI: 08231094
Arturo Delgado Galimberti DNI: 07179658
Bernardo Rafael Álvarez DNI: 25486055
Blas Puente Baldoceda
Carlos López Degregori DNI: 07770757
Carmen Ollé DNI: 07584661
Carlos Yushimito del Valle DNI: 07525367
Carlos Dávalos DNI: 10278109
Carlos Chang Cheng DNI: 41016348
Carlos Meneses Cárdenas Nro. Pasaporte: 025 8004
Carlos García Miranda DNI: 09496605
Cecilia Podestá DNI: 41028393
Claudia Arteaga DNI: 42500425
Christian Reynoso DNI: 01345870
Cosme Saavedra Apón DNI: 03686083
Daniel Alarcón DNI: 46678140
Dante Castro Arrasco DNI: 25402972
Diego Trelles Paz DNI: 10770076
Diego Otero Molinari DNI: 09870763
Diego Salazar DNI: 4113601
Dimas Arrieta Espinoza DNI: 07919044
Domingo de Ramos
Enrique Planas Ravenna DNI: 99644304
Emilio Bustamante DNI: 10811698
Ezio Neyra Magagna DNI: 40762566
Eloy Jáuregui DNI: 07224437
Ernesto Escobar Ulloa DNI: 09867828
Eduardo González Viaña DNI: 18172685
Edward Chauca DNI: 40401930
Emmanuel Velayos DNI: 44316736
Fernando Iwasaki DNI: 06517306
Fernando Obregón Rossi DNI: 07227030
Félix Terrones DNI: 40730345
Gabriela Wiener Bravo DNI: 10141561
Gustavo Faverón Patriau DNI: 09297955
Gustavo Rodríguez DNI: 07864321
Grecia Cáceres DNI: 09817275
Giancarlo Stagnaro DNI: 10003659.
Giancarlo Huapaya Cárdenas DNI: 40204049
Gladys Basagoitia DNI: 2857375AA
Gloria Mendoza Borda
Hildebrando Pérez Grande DNI: 07565635.
Harold Alva Viale DNI: 80654533
Javier Enrique Arévalo Piedra DNI: 07238428
Jesús Cabel DNI: 21576359
Juan Carlos Ubilluz DNI: 25728798
Juan Manuel Robles DNI: 40037861
Jorge Eduardo Benavides Pasaporte: 0426237
Jorge Nájar
José Carlos Yrigoyen DNI: 10273153
Jose Manuel Gutiérrez Sousa DNI: 06513912
Jaime Rodríguez DNI: 104349
Jorge Eslava DNI: 25680876
Jorge Hurtado Caballero DNI: 18173267
José Luis Ayala: DNI: 07201436
Julio Villanueva Chang DNI: 09310462
Julio Carmona DNI 02874377
Julio Solórzano Murga. DNI. 15605338
Juan Cristobal DNI: 08705429
José Antonio Galloso DNI: 09868715
José Güich Rodríguez DNI: 07272400
Juan Carlos Lázaro DNI: 07377888
Jeremías Gamboa DNI: 1017958
Luis Hernán Castañeda DNI: 41308217
Luis Freire Sarria DNI: 06628179
Luz Vargas de la Vega DNI: 40361721
Luis Alvarado DNI: 40954900
Mario Vargas Llosa DNI: 06625243
Mariela Dreyfus Vallejos DNI: 07605386
Miguel Gutiérrez Correa DNI: 06117054
Miguel Ildefonso DNI: 07466249
Martín Guerra Muente DNI: 07535897
Maurizio Medo DNI: 06026716
Miguel Ruiz Effio DNI: 07524759
Miguel Ángel Malpartida DNI: 42160839
Max Palacios DNI: 07877452
Pedro Escribano Taipe DNI: 06105118
Patricia de Souza Pasaporte: 09zz 20696
Percy Encinas C. DNI: 08266219
Rodolfo Hinostroza DNI: 06644071
Roger Santiváñez DNI: 08104162
Rossella Di Paolo DNI: 08260130.
Ricardo Sumalavia DNI: 25564248
Ricardo Falla Barreda DNI: 07912786
Ricardo Ayllón Cabrejos DNI: 32976057
Rosina Valcárcel DNI: 07330070
Richard Parra DNI: 07507025
Rodolfo Ybarra DNI: 09441432
Roxana Crisólogo Correa DNI: 09133929
Rafael Inocente DNI: 0868800
Rafael Espinosa Montoya DNI: 08261475
Reynaldo Santa Cruz DNI: 07818386
Ricardo Falla Barreda DNI: 07912786
Santiago Roncagliolo DNI: 10264193
Sergio Galarza Puente DNI: 10341313
Sandro Chiri DNI: 10146966
Tatiana Berger Vigueras DNI 07731870
Tulio Mora Gago DNI: 06644613
Teófilo Gutiérrez Jiménez DNI 06022047
Victoria Guerrero DNI: 09645644
Otilia Navarrete DNI 08809979
Óscar Málaga DNI: 6534288
Walter Lingán DNI: 23522780
Wilfredo Jesús Ardito Vega DNI: 06522399
Willy Gómez Migliaro DNI: 08675086
Violeta Barrientos DNI: 09816811
Víctor Coral Cordero DNI: 06623187
Víctor Quiroz DNI: 41014992
Ursula León DNI: 40007116

jueves 28 de abril de 2011

Sobre una "antología" noventera

Tengo una deuda con la promoción de poetas de la década de los noventa. Un pasivo que a lo largo de los años ha ocasionado daños colaterales con algunos escritores a quienes respeto; pero es además un rojo en mi libreta que no me ha dejado tranquilo durante los últimos seis años. Es muy probable que esta sea una nota extemporánea, un mea culpa a destiempo, no importa. Lo puntual aquí es corregir el error –mi error –y asumirlo con el coraje de un hombre a quien sí le interesa nuestro proceso literario. Precisamente por la seriedad con la que observo e identifico sus múltiples aristas me detengo para subsanar aquel error de “presentar” una pretenciosa “antología de la nueva poesía peruana”.

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A fines del 2004 Héctor Ñaupari cocinaba “una antología” con la que pretendía auto pontificarse como uno de los más representativos poetas del noventa. Había fabricado una lista y una selección de nombres que tuvieron presencia en los recitales de la década. Sé que primero llamó al narrador Carlos García Miranda para que escriba el prólogo y justifique o argumente el porqué de la selección. Carlos, supongo que por lo que implicaba esto, declinó de semejante empresa. Entonces me llamó a mí. Héctor necesitaba publicidad para lanzar su segundo libro. Yo había publicado algunas selecciones de poesía peruana y latinoamericana que justificaban mi convocatoria.
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Cuando leí su lista me negué a participar, le dije que solo podría escribir el prólogo y firmar la selección si se sacaban algunos nombres, y se incluía a otros que sí merecían ser antologados. Aceptó. Entonces sugerí a Jhonny Barbieri, Lorenzo Helguero, Miguel Ildefonso, José Carlos Yrigoyen, Xavier Echarri, Montserrat Álvarez, David Novoa y Roxana Crisólogo, con él más Carlos Oliva y Josemári Recalde, tendríamos un libro que justificaría su pretensión. Ñaupari se opuso a la inclusión de JCY, Roxana Crisólogo, Echarri, Oliva y Novoa. Defendió la permanencia de Isabel Matta, Rocío Hervias y Víctor Coral (trabajaba en Somos, le había asegurado una nota, que cumplió). Yo tenía 26 años y conocía sobre el tema (la primera vez que publiqué tenía trece). Me seguí oponiendo. Finalmente apeló a nuestra amistad y a un etcétera de cosas, que terminé aceptando firmar el libro. Solo firmarlo porque en realidad no tenía mucho qué decir sobre la irregular lista. Y accedí a presentarlo solo una vez.
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Héctor le pidió un texto de presentación a Enrique Verástegui. Al final el libro salió sin ese texto, mis datos los consignaron en una hoja interna y a cada poeta se le dio un generoso número de páginas. Me hicieron una entrevista en Expreso en la que para no sentirme peor de lo que ya estaba mencioné a poetas de provincia que deberían figurar en cualquier antología de la época, salió una estafeta en la revista Domingo de La República y Enrique Sánchez Hernani escribió un artículo lapidario, pero muy crítico en La Primera. “Del antologador sabemos que estudió derecho, se nota” finalizaba su texto. Yo no me defendí, no tenía recursos y evité en lo posible referirme al libro. Olvidarlo. Y es que ese libro no sirve como fuente.
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Algunas semanas después el narrador Carlos Rengifo escribió en una de sus columnas que la antología debió llamarse “los amigos de Harold Alva” y señaló a Héctor como el responsable de la publicación. Escribió sin pelos en la lengua que el libro salió porque Ñaupari lo había financiado. Yo me ensañé con Rengifo y escribí un artículo: “la viperina lengua de un provocador” en el que arremetí contra él, después hizo lo propio el poeta Jhonny Barbieri y algunos escritores que vieron en su artículo un acto de envidia.
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Pero no. Carlos Rengifo dijo la verdad y yo, ahora, seis años después reconozco que lo dicho por Rengifo era cierto.
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Por el respeto que guardo por los lectores de poesía y con la plena convicción de liberarme de ese lastre que ha venido complicándome durante más de un lustro, cumplo con confirmar como verdad lo dicho por el narrador y hago público esto, honrando la palabra que le empeñé hace algunos años.
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Posteriormente se han publicado otras selecciones, ninguna sin embargo ha sido completa. Si en algo sirve mi sugerencia, considero que una antología de poesía escrita en los noventa debería incluir a Xavier Echarri, Tomás Ruiz, Montserrat Álvarez , David Novoa, Selenco Vega Jácome, Carlos Oliva, Enrique Hulerig, Ana Varela, Roxana Crisólogo, Miguel Ildefonso, Rodolfo Ybarra, Stanley Vega, Victoria Guerrero, Jimmy Marroquín, Antonio Sarmiento, Lorenzo Helguero, José Carlos Yrigoyen, Ricardo Ayllón, Lizardo Cruzado, Diego Otero, Cristhian Zegarra, Luis Enrique Robles, Carlos Villacorta, Manuel Medina Velázquez, Rafael Espinoza y Jorge Hurtado.
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Espero tener tiempo para resarcir el error con un libro de verdad.
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Pido disculpas por poner mi nombre en ese libelo.
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Lima, abril de 2011.



En la foto: Héctor Ñaupari. Fuente: Google

viernes 8 de abril de 2011

VOTARÉ VICIADO

Hace diez años me prometí dedicarme a la promoción cultural y desde allí intervenir con otra forma de hacer política: me dediqué a escribir y editar libros. Publiqué una colección de literatura peruana en la que cada uno de los títulos se vendía a un nuevo sol, con el ansia de educar a una población en su mayoría desvinculada con la lectura, ése era mi modo de hacer política. Yo no creo en los anarquismos, no creo en el comunismo, el anarquismo es una utopía y los comunistas del XX han leído pésimamente a Marx. Creo como Hayek que la civilización es fruto de inesperados y graduales cambios en los esquemas morales, y que por mucho que nos desagrade nos vemos obligados a concluir que el hombre no está al alcance de establecer ningún sistema ético que pueda gozar de validez universal, pero creo en las instituciones y en las leyes que pueden detener a sus instintos de animal y liberar al ser racional que aspira vivir en armonía en una sociedad segura sin la sombra de las tiranías y de las dictaduras. Yo no creo que el voto por Ollanta sea un voto de resentidos como consideran algunos, no olvidemos que casi todos los padres del socialismo eran miembros de las clases medias altas o profesionales, pero ¿qué motiva a un gran sector de la población a votar por este ex militar? Hay un descontento con el sistema, con la distribución de la riqueza, existe un desencanto casi generalizado por culpa de la corrupción que campea en todos los estratos del Estado. Entonces se presenta un Toledo con ese enorme pasivo que lo obliga a modular la voz para creerse a sí mismo, apoyado por el Grupo El Comercio, con toda esa artillería de medios: Perú 21, Gestión, América TV, Canal N, El Trome, con un avión facilitado por Dionisio Romero, el hombre más poderoso del Perú, económicamente hablando; con una campaña brutal que se apodera de todas las paredes y paneles de Lima y provincias, con propaganda en la televisión cada veinte minutos, con un diario propio (16), con señales de radio, entonces por supuesto que la población sospecha sobre qué oscuros intereses pueden movilizar esas ansias por llegar al gobierno. Ven a Castañeda Lossio con una candidata a vicepresidente que le compra a casi un millón de soles el cupo, con el caso Comunicore, con el informe presentado por Susana Villarán en el que se demuestra irregularidades en su gestión, con impresentables como Pacheco y Menchola en su lista al congreso, que por supuesto genera rechazo en la población. O a Keiko y todo lo que significa la corrupción del fujimorismo, el intento de retornar al poder de Luz Salgado, Carmen Lozada, Martha Chávez y Carlos Raffo, o la irracional intención de voto hacia Kenji, que por supuesto el electorado siente asco sobre esta elección. O ven a PPK y su alianza con el PPC liderado por Lourdes Flores la ex abogada de Cataño, la ex asalariada de Raúl Diez Canseco, ven a PPK y su alianza con César Acuña, el cuestionado alcalde de Trujillo que tiene postulando a toda su familia, observan a PPK y su alianza con Yehude Simon, responsable político de la tragedia de Bagua, a PPK y el pastor Lay, antiguo aliado de Fujimori; que por supuesto que hay un descontento generalizado con el sistema, ese sistema podrido a quien representan estos cuatro candidatos, entonces surge el antisistema, aparece el aliado bolivariano, y ofrece terminar con la corrupción y capitaliza ese descontento no solo de las clases populares, sino de la clase media (todavía tenemos clases) y de cierto grupo de intelectuales que sospechan que con él puede generarse un cambio y le depositan su confianza, y está primero en la intención de voto hasta la fecha. Yo no puedo votar por Ollanta porque no creo en un candidato que no es capaz siquiera de argumentar sus propuestas y defenderlas en un debate, no voy a meter a Chávez, no voy a referirme a los procesos judiciales que haya tenido, qué político no los tiene, no voy a referirme al pánico que le genera a los neoliberales, pero sí me pregunto qué ha hecho en el congreso su bancada y temo sí que un hombre sin carácter asuma las riendas de este país maltratado históricamente por aquellos incapaces que llegaron a Palacio para desollarnos la Patria. Confío sin embargo en el criterio de los electores al momento de enfrentarse con la cédula en la cámara secreta. Pienso que todo está dado para que iniciemos acciones por articular una organización que en vez de enfrentarnos nos una por un Perú que espera demasiado de nuestra generación: la generación del bicentenario. Finalmente, parafraseando a Bakunin, soy libre en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de quienes me rodean. Yo votaré viciado.