miércoles, 28 de abril de 2010

Eva Velásquez: las flores de la gata

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Se habla de poesía escrita por mujeres como si se tratase de algo singular, cual modo extraño, como si enmarcarla al género le diese otra potencia. Yo no creo en eso. He leído “La flor de la gata”, el poemario que me convoca y con su lectura confirmo una vez más que la escritura como oficio o el poema como cuerpo es sin duda alguien que está más allá del sexo. Eva Velásquez le ha dado forma a una estructura sin ánimo de presentarse como una nueva voz de la literatura escrita por mujeres porque estoy seguro que a ella esta calificación tampoco le importa; ella ha escrito, ha poetizado, ha observado el movimiento de sus imágenes y las ha capturado con esa cárcel que tienen los poetas: la palabra, y ha hecho de esas visiones este registro impreso por donde circula su interioridad, la voz de sus fantasmas, sus cómplices de la noche de Quilca a quienes secuestra en un poema.
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Eva sabe suministrarle agua a sus versos. Sus emociones han sido capturadas en un proyecto escritural de la sutileza, Eva no se incendia con la violencia de la urbe, tampoco desciende a los inframundos de los poetas malditos, ella se mantiene al centro, ella está allí, horizontal, como quien asimila que en esa línea reposa el equilibrio que la nutre de ese poder para no poetizar desde los extremos, ella conoce los extremos, pero eligió entregarnos estos textos, estos poemas como manzanas de ese árbol a quien el mito judeocristiano califica de prohibido. Utilizo el término porque en un momento en el que la dignidad de las personas es insultada por la soberbia, por el egoísmo, el hombre de esta época no debería merecer estos poemas. Este libro como un premio. Pero Eva Velásquez es poeta, Eva Velásquez ha escrito desde su estremecimiento.
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Ancash que cuenta entre sus escritores a Carlos Eduardo Zavaleta, Julio Ortega, Oscar Colchado Lucio, Dante Lecca, Ricardo Ayllón, Augusto Rubio, entre muchos otros, suma a Eva Velásquez a su nómina de notables y nos confirma que la literatura más allá de Lima todavía es capaz de sorprendernos, de jalarnos las orejas para decirnos que allí hay otros centros donde la cultura tiene movimiento, donde el arte en sí es prolífico.
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“La flor de la gata”, por la forma cómo Eva encabalga sus versos, podría situarlo entre esos escasos libros donde la turbulencia no aniquila la intensidad del yo poético, quizá por eso cada poema se presenta como una historia, o como expresiones reticentes que dejan finales abiertos para que el lector lo concluya, entonces se despersonaliza la emoción y el poema adquiere otra fuerza: el poema es de Eva pero ya no le pertenece.
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Yo felicito a Eva Velásquez por esta nueva entrega. Eva es una poeta a quien leo desde “Oleaje de mujer” el libro que publicó hace seis o siete años, leí después su “fantasía desplegada”, conjunto de poemas que disfruté en Caral cuando coincidimos en un encuentro de poetas el año 2007; no tenía noticias de ella mas que por el MSN, por eso cuando me invitó para que presente su nuevo libro acepté con entusiasmo. Presenciar que está vigente, que continúa escribiendo, que sigue cómplice de la noche limeña, que participa en recitales, que durante estos años ha logrado algún premio y que publica en diversos medios físicos y virtuales es un poderoso motivo para celebrarla y para agradecerle su persistencia por continuar en esta ruta en la que no siempre somos entendidos.
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Felicidades por estas flores de la gata.
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* Texto leído el 28 de abril en el club Puno en la presentación de "La flor de la gata" de Eva Velásquez Lecca. En la presentación me acompañó en la mesa Héctor Ñaupari, y en la música estuvo "el Kiri" Escobar, Julio Humala y Pedro Salazar.

domingo, 28 de marzo de 2010

Sócrates Zuzunaga ganó el Premio Copé de Novela en su versión internacional.

Sócrates Zuzunaga al centro de sus lectores, en Trujillo.
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La primera vez que tuve noticias sobre Sócrates Zuzunaga fue gracias a Willy del Pozo. Corría el año 2004, yo acababa de retirarme de Perú Lee, la campaña de libros que vendíamos a un nuevo sol con el Fondo Editorial Cultura Peruana y Willy estaba a punto de lanzar su cruzada de ferias regionales, cruzada que inauguraría con la publicación de la Biblioteca Ayacuchana en la que entre otros autores destacaban Teodosio Olarte, Hildebrando Pérez Huarancca, Víctor Tenorio García, Urbano Muñoz, Porfirio Meneses, Osmán del Barco y Sócrates Zuzunaga. El libro que habían escogido para la Biblioteca Ayacuchana fue Takacho, Takachito, Takachin; un tierno relato sobre las aventuras de un niño con un perrito negro capaz de conmover al más duro lector. Esa fue la primera noticia, y ese fue el primer libro que leí del buen Sócrates, a quien sus amigos (me incluyo) conocemos como Zuzucha.
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Altazor en Trujillo.
De pie: Sócrates Zuzunaga, Harold Alva, Carlos Calderón Fajardo, Carlos Rengifo.
Sentados: Willy del Pozo, Henry Quintanilla.
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Soy un hombre que cree en el destino, pienso que no fue casualidad que ahora con Willy del Pozo hayamos hecho equipo en Altazor, sello donde soy editor adjunto desde febrero del 2009. En poco más de un año, entre otras publicaciones, estamos editando una colección de novela breve donde le hemos publicado a Jorge Nájar, Enrique Verástegui, Víctor Coral, Eduardo González Viaña y Carlos Calderón Fajardo, para esta colección le pedimos a Zuzucha una novela. Altazor le ha publicado además de Takacho, las novelas para niños Negracha, Zorrito de puna, el libro de tradición oral Taita Serapio y su conjunto de cuentos Florecitas de Ñawin Puquio.

Escritores: Alberto Alarcón, Carlos Calderón Fajardo, Harold Alva, Sócrates Zuzunaga, Willy del Pozo, Carlos Rengifo, César Olivares, Jorge Tume, Henry Quintanilla.

Sócrates Zuzunaga, Zuzucha, es uno de los narradores más nobles que he conocido, su humildad lo agiganta. El año pasado, en la gira de escritores que hicimos con Altazor, quienes participamos en ella confirmamos su espíritu sobrio, gentil y aleccionador que ha hecho de su obra una escritura que se lee con facilidad y entusiasmo. Por eso no nos sorprende enterarnos ahora vía comunicación con mi amigo Miguel Ruiz Effio que nuestro Zuzucha, acaba de hacerse del primer puesto del Premio Copé de Novela, en su versión internacional; con un jurado conformado por Fernando Ampuero por PETROPERÚ; Edgardo Rivera Martínez por la Academia Peruana de la Lengua; Ricardo González Vigil por la Pontificia Universidad Católica del Perú; Jorge Valenzuela Garcés por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Marcel Velázquez por el Instituto Nacional de Cultura; con su novela La noche y sus aullidos.

Sócrates Zuzunaga, en la mandolina, con Jorge Tume.

Recibe, Sócrates Zuzunaga, este abrazo enorme con la misma conmoción de aquella noche en Trujillo cuando hiciste hablar los acordes de tu mandolina, mientras Willy del Pozo, Carlos Rengifo, Carlos Calderón Fajardo, Jorge Tume, Henry Quintanilla y Eduardo Elías, te aplaudimos orgullosos por contarte entre nosotros.

Salud.

martes, 15 de diciembre de 2009

FIC: VIAJE HACIA EL ORIGEN

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Cuando Willy del Pozo me informó que estaba invitado a Piura y pregunta si podía viajar a presentar FIC Y LA REBELIÓN DE LOS NIÑOS, la última obra de Jorge Tume, PIURA: BIBLIOTECA INFANTIL y ALGARROBITOS DEL ARENAL, las antologías que juntos preparamos, mi respuesta inmediata fue sí. 1º porque sería mi primer viaje como editor de Altazor y de hecho significaba mi primera acción por la editorial fuera de Lima, 2º porque no olvidemos que yo nací en Piura (tierra de Manuel Vegas Castillo, fundador del INC; de Marco Martos, Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, de Sánchez Cerro y de Velazco, ex presidentes de la República, de Luciano Castillo fundador del Partido Socialista Democrático, de Juan Luis Velázquez autor de El perfil de frente, de Miguel Grau Seminario, el heroico marinero y de Miguel Gutiérrez, el mejor narrador del país); 3º porque se trataba de un viaje no solo a Piura sino a algunos de sus distritos: Catacaos, Bernal, Sullana y 4º porque coincidía con la gira de Altazor por el norte del Perú; Willy saldría de Lima con Carlos Calderón Fajardo, Henry Quintanilla y Carlos Rengifo hacia la feria del libro de Nuevo Chimbote, yo iría a Piura y a mi regreso alcanzaría a los Altazor en Nuevo Chimbote, el 5 de noviembre.
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Partí hacia Piura el 29 de Octubre, después de la presentación de PURA SUERTE de César Klauer, haría escala en Trujillo y de Trujillo partiría al norte con Jorge Tume y César Olivares, el Pibe, ex RenaSer, con quien nos une una amistad de casi trece años, (yo era miembro de Triángulo 4 de la UPAO y él de RenaSer de la UNT). Cerca de la una de la madrugada Willy del Pozo y Walter Villaverde me embarcan hacia Trujillo, el bus salió a las 2 y 30 de la madrugada, llegué casi a las 11, me instalé en un hotel por Los Jardines, necesitaba descansar, la última vez que viajé fue en agosto hacia Ayacucho para presentar Burdel, mi novelita, la altura me afectó, a mis 31 como que ya estoy algo achacoso, debe ser mi peso, supongo; así que no quise arriesgar y preferí tomar la habitación de un hotelito y descansar para mi viaje. Por la tarde, Jorge Tume me llama para pedirme que aprovechando que estaba en Trujillo, presente el FIC en el colegio La Asunción, donde es docente, le pregunté con quienes lo presentaría, me contesta que con Bethoven Medina y Alberto Alarcón. Respuesta correcta. Alberto Alarcón es uno de mis primeros maestros, y Bethoven uno de mis mejores amigos, crecí leyéndolos; así que previo cebichito y previas aguas, calentamos motores para lo que sería mi primera actividad fuera de Lima. En la noche, el auditorio del colegio La Asunción estaba casi lleno; con César Olivares como maestro de ceremonia, quien se inauguró como el “Dr. No”, empezó la partida del zorrito FIC, personaje principal de la novela, Bethoven habló sobre lo importante de esta obra en el proceso de la literatura libertense y Alberto sobre el trabajo en el lenguaje de Tume; por mi parte felicité a Jorge quien además de ser un valioso narrador es un dinámico promotor cultural, nuestro representante editorial en el norte; recordé cuando Willy, en la Feria del Libro de Trujillo, en febrero de este año, lo invitó a la familia altazoriana, Tume que estuvo bebiendo con nosotros durante los días que duró la Feria, confesó esa noche que había escrito su novela en tiempo récord, lo que confirmó, otra vez, su fibra narrativa. A las 9 de la noche nos despedimos de nuestros amigos de Trujillo en un conocido establecimiento de comida oriental y a las 10 y 30 estábamos en el bus rumbo a Piura. El norte nos esperaba.

Llegamos a Piura a las 5 y algo de la mañana. Por un instante dudé si visitar a mi familia, un hermano de mi mamá vive en el Jr. Villar, del barrio Los Petroleros; en otro momento pensé en Sullana, en el otro hermano de mi madre y en mi tío Niles, el párroco de Bellavista. No visitaba Piura hace 16 años, quería saludar a toda la familia, pero yo había viajado con César y Jorge, ellos eran mi equipo, así que una vez más postergué las visitas familiares y tomé con ellos la cúster que nos llevó rumbo a Bernal, la tierra de Tume.

En Bernal, nos recibió don Juan Tume, el padre de Jorge, carismático patriarca con quien tuve la primera charla sobre mis impresiones de ese norte después de tantos años, charla que se vio interrumpida con una mesa de merluzas fritas, impostergable; nuestra primera actividad sería en Catacaos, en el colegio San Juan Bautista, así que debíamos alimentarnos para estar fuertes y responder a lo que el día prometía. Y vaya que prometía.
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En el colegio San Juan Bautista nos recibió el ex congresista del FIM (el único de ese frente a quien respeto): don Humberto “El Charro” Requena, propietario del colegio. Un tipo lleno de historias, nos confesó sobre el origen de su sobrenombre, delató algunas travesuras de Tume cuando era niño. Fue una presentación emotiva, el viaje a Piura fue una especie de travesía hacia el origen, hacia el origen de Jorge, hacia mi origen, “El Charro” le dio una medalla a Jorge, felicitándolo por lo que había logrado en otras tierras, por llevar siempre en alto el nombre no solo de su colegio, sino de su tierra, de ese Bernal caluroso que reposa como un gigante dormido en el desierto, Jorge, por su parte, se dirigió a su público con un discurso en el que puso énfasis a la importancia de enseñar, le agradeció a sus profesores por las lecturas, recordó a uno de ellos que les leía poesía en plena clase (su hija estaba lindísima), intercambiamos materiales con algunos profesores y finalmente, salimos rumbo a una de la cebicherías del famoso Catacaos, pero antes, en la presentación, habíamos recibido la llamada telefónica de Cosme Saavedra Apón, joven narrador de Sullana, quien fue a darnos el encuentro al San Juan Bautista, yo conocí a Cosme gracias a un libro que me prestó Ricardo Ayllón (¿te lo devolví?), después de leer el tercer cuento no dudé en recomendarlo a Willy para publicarle, y ese sábado allí estábamos, reunidos al fin con Cosme quien nos acompañó a la cebichería donde Jorge se portó con dos fuentes de seco de chavelo, dos de cebiche de caballa y como para no decepcionar al sol piurano unas cuantas jarritas de chicha de jora. En el colegio conocí a una joven pintora: Milagros Vega, prometí visitar la galería donde estaba exponiendo algunos de sus cuadros, pero estos señores me detuvieron, me excuso.

Cosme vive en Sullana, cuando se despidió le dije que yo también iba a Sullana, tenía que visitar a mi tío el Padre Niles Viale, y a Luis Enrique Robles, fundador de Triángulo 4, mi hermano, poeta, perdido por ahora en la Fiscalía de su tierra; no me perdonaría si se enteraba que estuve por allá y no lo visité, así que no quise someterme a una reprimenda emocional, me despedí de Jorge, de César y partí con Cosme hacia la perla del Chira. Hasta ahora recuerdo cuando salimos de la sacristía, mi tío se quedó hablando con nosotros casi media hora, su primera misa era a las 7 pm, eran las 7 y 15 y seguía conversando con nosotros, cuando salimos, los rostros de los feligreses estaban para filmarlos. Cosme me dijo: “ya tengo mi cuento”, yo tuve que detener la risa, todavía estábamos adentro. De la casa de Dios nos dirigimos, previa llamada a Kike Robles, donde Luz del Carmen Arrese, poeta a quien conocí en un lejano 1996 en Trujillo, en uno de los encuentros que organiza Juan Félix Cortés Espinosa, a quien incluimos en nuestras antologías de literatura infantil, debía llevarle sus derechos de autor, y cumplí; después salimos a esperar a Kike, Cosme me invita a la casa de su mamá a beber mientras tanto unas cervezas, “llego en 15 minutos hermano” contestó Kike en el teléfono, ni bien apuntó la dirección de la casa de la Sra. Apón, una hora, dos horas después, nada, mi viejo hermano no llegaba y los zancudos me estaban maltratando olímpicamente, Cosme había incluso cambiado de pregunta, en vez de sugerir ¿otra cerveza?, preguntaba: ¿aguantas una más?, y como se puede regar la sangre pero jamás una cerveza, seguimos bebiendo una más tras una más; hasta que llegó don Kike: ebrio. Fue la primera vez después de 15 años de conocernos que vi borracho a Kike. Después de leer algunos textos nos enrumbamos directo a su casa donde nos esperaba un vino. Pudimos amanecer libando, pero al día siguiente yo tenía la presentación de FIC en la Plaza de Armas de Bernal, así que solo nos quedamos hasta las 3 de la mañana. Al día siguiente Kike me despertó para ir por otras cervezas. Era el 1 de noviembre, día de los muertos. A las 11, estaba de nuevo en Bernal. El público de FIC nos esperaba.

En la mesa Jorge Tume estaba flanqueado por el Alcalde del distrito y por César Olivares, a quien comprometieron públicamente como mayordomo del próximo carnaval (somos en febrero, Pibe). “toda voz genial viene del pueblo y va hacia él” pronunció alguna vez César Vallejo, esa mañana Jorge Tume le daba vida a la frase, recapitulé mentalmente su trayectoria: de Bernal al colegio San Juan Bautista de Catacatos, de Catacaos a la Universidad Nacional de Trujillo, de Trujillo a La Asunción y al Max Planck, dos de los más importantes colegios privados de Trujillo, fundador además de INFOLECTURA, representante ahora de Altazor, la editorial limeña que acababa de publicarle su novela, y después de todo este camino recorrido, en ese momento de nuevo allí, en su natal Bernal, en su tierra, en el desierto de su origen llevándole a sus paisanos la sabiduría en una hermosa fábula, y pensé también en lo que se venía para él, desde el aplauso hasta las piedras, porque este es el único país donde se golpea a quien avanza, pero miraba a Tume y la seguridad de sus palabras en el micrófono me dejaba tranquilo, sabía que él resistiría, estaba seguro que él seguiría creando, y lo aplaudí, y lo felicité y me felicité por haberlo acompañado en esa primera travesía.

Era el 1º de noviembre. Día de los muertos. En Bernal como en Casitas o Papayal, o en otros distritos del norte, se trata de un día de celebraciones, de fiesta, de todos los rincones del país retornan a la “querencia” los familiares para velar a sus difuntos. Bernal era una fiesta, después de almorzar un delicioso cabrito en casa de la familia Tume, despedimos a César Olivares quien debía reportarse a su trabajo, el lunes, en Cajamarca, post partida del Pibe, salí con Jorge a conocer Bernal, sus cantinas y su cementerio. “Orejas” le gritaron de una esquina; “Yogui” en otra calle, “¡Tarzán!” desde una taberna, “¿hasta cuándo te quedas, Gordo?”, desde una banca hacia el cementerio, “¡Panzón! ¿Cuándo otro de la María Dominga?”; fue la segunda vez que vi a alguien tan conocido en su tierra (la primera fue con Willy, en Ayacucho), pero la primera vez que me enteraba en plena vía publica de tantos apodos a los que Jorge contestaba sin molestarse, incluso sonriendo. “Así me quieren, primo” y yo le creí a los 10 minutos cuando nos detuvo un grupo de bernalenses que se peleaban por contarle un sinúmero de historias para alguno de sus libros. Recuerdo a Juan, un pintor que cantaba rancheras al mejor estilo Pedro Infante, o al profesor Zapata que se jactaba haber trabajado con no sé cuántos ministros y en la noche, ya con nuestros maletines en el hombro, nos dirigimos rumbo al cementerio para ofrecerle nuestros respetos a quienes nos dejaron.
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“¿Es necesario que los niños trasnochen con ustedes frente a las tumbas?” le pregunté al patriarca Tume. “Sí, para que aprendan y cuando nosotros estemos muertos, ellos vengan con sus hijos a velarnos” Me respondió. Y una de sus sobrinas me sirvió una taza de café y me convidó un pan con pavo, riquísimo. A las 10 y 30 de la noche estábamos en La Unión, abordando un colectivo rumbo a Piura. A las 11 y 45 partía nuestro bus hacia Trujillo. .
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Cuando salimos de Piura, se me vino a la mente la imagen de unas cruces, pensé en Sarah Ellen, el vampiro de Carlos Calderón Fajardo. No me asusté, miré a Jorge, estaba dormido, el miércoles 5 me reuniría con el grupo, pensé en los dos días que permanecería en Trujillo, quise escribir: no pude. Abrí un libro, me dormí leyendo el curso de las estelas.
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Foto 1: Jorge Tume y Harold Alva, en Bernal.
Foto 2: Jorge Tume y "El Charro" Requena, con el reconocimiento que le hizo su colegio.
Foto 3: Cosme Saavedra, en Catacaos.
Foto 4: en la Plaza de Armas de Bernal con Jorge Tume, el Alcalde y César Olivares.

lunes, 30 de noviembre de 2009

domingo, 29 de noviembre de 2009

Unas fotitos, mientras preparo la crónica y el texto sobre FIC.

Gabriel Rimachi Sialer, con cigarrillo en mano; Willy del Pozo, intentando mover la piedra; Carlos Rengifo, atento al flash y yo, contento con mis "pata patas". El Culpable de la foto es mi entrañable amigo Amado Muñoz, catedrático de la Universidad Champagnat, de Lima. La toma es saliendo de la Champagnat.

Después de dar una charla sobre mi poesía y narrativa, no pude evitar sonreír, mientras le firmaba a la monjita mi novela. Ya sé, estoy pelucón.

En el pub cultural El Torremolinos de Trujillo, con su propietario, mi viejo y joven amigo Eduardo Elías (nos conocemos desde 1995), cómplice de innumerables noches de tertulias literarias y políticas; y Willy del Pozo, camarada de caravanas, crisis existenciales (mías, siempre), hermano de la vida y la bohemia.

En la Alianza Francesa de Trujillo, con el Presidente de la Academia de Doctores de La Libertad, Dr. Víctor Hugo Chanduví Cornejo, mi maestro siempre, fue mi profe de Derecho Comercial I y II, en la Universidad, escritor, caballero comprometido siempre con la promoción cultural (ya sale pronto nuestra revista), Willy del Pozo en el micrófono, Carlos Rengifo con su sombrerito bohemio; yo, hablándole mentalmente a Willy para que me deje unos minutos, y Henry Quintanilla, serio, preocupado por el viaje del día siguiente.

En Nuevo Chimbote, con el estupendo Augusto Rubio, y con el temperamental Eloy Jaúregui, poeta de Hora Zero, antes de la presentación de Los broches mayores del sonido, después de habernos aplicado una botellita cargada de proteínas.




En Nuevo Chimbote, después de un señor desayuno con Eloy Jaúregui, Augusto Rubio, Willy del Pozo, Carlos Calderón Fajardo, Carlos Rengifo, Henry Quintanilla, y atrás de camisa roja acafichada, el tímido Jaime Guzmán Aranda.

jueves, 12 de noviembre de 2009

PURA SUERTE: el inicio de una gira inolvidable.

Estas fotos son del día jueves 29 de octubre del presente. Fue el calentamiento de motores para lo que sería el inicio de la gira como editor de Altazor, por el norte de Perú. La cita fue en el Jazz Zone, era la presentación de PURA SUERTE, el primer libro de cuentos de César Klauer. Un conjunto de relatos estructurados en torno a los juegos de azar cuyo escenario es esta Lima de malecones, de frío, de criollada. Pienso que César es un narrador con oficio, con garra, de allí que estoy atento a lo que suceda con su ópera prima. En la mesa me acompañó el maese Roger Antón, experto en equivocaciones, Willy del Pozo, bautizado por el esmirriado y apocalíptico Jorge Tume como "Zorro Huamanguino"; César Klauer, quien esa noche estaba más nervioso que el día que le pidió la mano a su ahora esposa, y Don José Hidalgo, su tío. La presentación de PURA SUERTE de César Klauer marcó el inicio de una gira de presentaciones, esa noche salí rumbo a la ciudad de Trujillo adonde el día viernes presenté FIC Y LA REBELIÓN DE LOS NIÑOS de Jorge Tume, en el Colegio La Asunción, ese mismo viernes ni bien terminamos de lanzar FIC, previo chifita con los poetas Bethoven Medina y Alberto Alarcón, partí con Jorge Tume y el poeta trujillano César Olivares -con quien me une una amistad de 12 años, él era miembro de RenaSer el grupo de poetas de la Universidad Nacional de Trujillo y yo de Triángulo 4 de la Universidad Privada Antenor Orrego- hacia la ciudad de Piura, Bernal y Catacaos nos esperaban, de paso visité Sullana; tenía que fichar a Cosme Saavedra, ese fabuloso narrador a quien conocí gracias al editor chimbotano Ricardo Ayllón, este fin de semana escribiré una crónica sobre esto, recuerdo los rostros de los parroquianos de Bellavista cuando salimos con Cosme de la Sacristía, de visitar a mi tío el padre Niles Viale, "ya tengo mi cuento" pronunció Cosme Saavedra, y de allí defrente donde Carmen Arrese a entregarle dos ejemplares de mi último libro sobre literatura infantil de escritores piuranos, y a reencontrarme con mi viejo hermano Kike Robles, fundador de Triángulo 4. Fueron dos días intensos en Piura, el domingo en la noche retornamos a Trujillo, el miércoles fui hacia Chimbote, allí estaba el grupo de Altazor en pleno, esperándome en la Feria del Libro de Nuevo Chimbote: Willy del Pozo, Carlos Calderón Fajardo, Carlos Rengifo y Henry Quintanilla, con ellos Jaime Guzmán Aranda, Rosita Neyra, la compañera regidora, teníamos que presentar más libros, después de dos días en Chimbote, regresé, ahora con ellos, a Trujillo. Teníamos una presentación el viernes en la Alianza Francesa y otra el sábado en la Casa de la Emancipación.
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Prometo colgar la crónica de todo lo ocurrido en el norte el día lunes o martes, mientras tanto me concentro en estas dos fotos, recuerdo los errores de Roger y la palmadita al libro de Willy del Pozo. Pienso en Tortugas, el balneario donde nos detuvimos al regreso a comer un soberano cebiche, las fotos con Carlos Calderón Fajardo, ese maravilloso escritor, autor de EL VIAJE QUE NUNCA TERMINA, en aquella carretera que se refería a nuestra caravana como el inicio de un viaje que tampoco termina, recuerdo los rostros de mis amigos, de Eduardo Elías y su gesto generoso en el Torremolinos, de Augusto Rubio y su marea Cultural, de Eloy Jaúregui bien Hora Zero lanzando la antología de los poetas setenteros, recuerdo las historias del Charro Requena en Catacaos. Nada. Lo dejo para mi post de la próxima semana.